Una ruta nueva no elimina los viejos peligros. La infraestructura puede mejorar, la calzada puede ofrecer mejores condiciones de circulación y los vehículos pueden contar con cada vez más sistemas de seguridad, pero hay un riesgo que persiste en distintos corredores de Tucumán son los animales sueltos.

Caballos, vacas y otros animales pueden aparecer de manera repentina en las banquinas o, en los casos más peligrosos, sobre la propia calzada. Para un conductor que circula a velocidad constante, encontrarse de frente con un animal puede convertirse en cuestión de segundos en una situación de extrema peligrosidad.

El problema adquiere particular relevancia en la nueva Ruta Nacional 38, uno de los principales corredores viales de la provincia. Allí, como ocurre en otros sectores de las rutas tucumanas, la presencia de animales cerca de la carretera obliga a los conductores a extremar las precauciones. 

Un lector de LA GACETA envió esta imagen que captó hoy, a las 8.30, en la nueva traza 38 a la altura del kilómetro 772.  

El riesgo no está solamente en impactar contra un animal. Ante la aparición repentina de un caballo o una vaca, una maniobra brusca para esquivarlo puede provocar que el vehículo pierda estabilidad, invada el carril contrario o termine fuera de la ruta. El peligro aumenta especialmente durante la noche, cuando la visibilidad disminuye y el margen de reacción es menor.

Un obstáculo que puede aparecer de repente

Quienes circulan habitualmente por las rutas conocen la escena. La situación exige atención permanente. Un animal no se comporta como un obstáculo fijo y puede cambiar de dirección, cruzar inesperadamente o permanecer inmóvil en un sector de la ruta.

Por eso, la presencia de animales sueltos constituye un factor de riesgo que no depende únicamente de las condiciones de la calzada o del comportamiento del conductor. También pone en juego el estado de los cercos, el control de los campos linderos y la responsabilidad de quienes tienen animales bajo su cuidado.

El peligro de una maniobra inesperada

Ante la aparición de un animal sobre la ruta, los especialistas en seguridad vial suelen recomendar evitar maniobras bruscas y mantener el control del vehículo. Sin embargo, cuando el obstáculo aparece a corta distancia y el vehículo circula a velocidad elevada, las posibilidades de reacción se reducen considerablemente.

El trayecto cotidiano puede transformarse en una situación de riesgo en apenas unos segundos. La preocupación alcanza especialmente a quienes utilizan la Ruta 38 para trasladarse entre distintas localidades del sur tucumano. La circulación permanente de vehículos, sumada a la velocidad y a la presencia eventual de animales, obliga a mantener una atención constante.